Muy  Bastas

Txupinazoa (laburpen kurioso bat)

eta testutxo bat:

 

Via Borroka garaia da!

¡Bien por los barbudos!

 

Me los imagino varios días antes del txupinazo de San Fermines maquinando su infame plan. Una cuadrilla de políticos corruptos sentados en torno a una mesa junto a diferentes mercenarios policiales extendiendo un mapa de la parte vieja de Iruñea.

¿Su triste objetivo?. Que pase cualquier cosa menos ikurriñas que puedan llegar a verse en la zona donde se dará inicio a las fiestas de la capital de Euskal Herria. No les hace falta ni siquiera tener una ley que las prohíba en la calle. Las prohíben y punto.

No vaya a ser que la realidad virtual que tan afanosamente tratan de alimentar quede en entredicho. Una ficticia realidad donde por arte de magia Euskal Herria no existe, la sociedad con gran respeto institucional (como se puede ver en las pancartas de las peñas de Iruñea) sumisamente se pliegan a una casta de vividores que tienen el atrevimiento de poner en el ayuntamiento la bandera que restituyó el fascista Franco y la que portaban los que dejaron llena de navarros y navarras las cunetas. Una bandera anti-navarra que lo único que simboliza son siglos de conquista española y vasallaje al capital.

¿Sus medios?. La violencia reaccionaria, gratuita y cobarde. En el 2010 mandaron a un grupo de salvajes compuesto de policías y agentes de paisano armados para dar una paliza a base de puñetazos y palos al que cometiera el delito de sentirse parte de su pueblo. En el 2011 llevaron incluso cutters y objetos afilados para rasgar ikurriñas. Todos los años se han repetido agresiones impunes y solo la valentía y el empuje, casi literalmente, ha sido lo que ha conseguido sobrepasar las barreras de la vergüenza creadas por los ladrones españolistas y traidores a Navarra.

Este año se las veían felices dispuestos a repetir sus esquemas de violencia y persecución a todo lo vasco o navarro que es lo mismo. Amplio despliegue de policías municipales cual guardia pretoriana y zipaios forales. Todos ellos bien amaestrados Sin embargo y pese a que de nuevo han vuelto a golpear y herir, ha bastado un par de audaces barbudos para que las ansias inquisitoriales hicieran el ridículo. Es lo que pasa por intentar poner puertas al mar.

Lo vivido en Iruñea, a parte de poner en evidencia hasta que punto el nacionalismo español anti-navarro no tiene escrúpulos en hipocresía ha sido fundamentalmente un acto de justicia y reparación de la ikurriña. Un símbolo ultrajado por esos mismos que se pusieron tan nerviosos pero que tranquilamente y con calma se han llevado y se llevan el dinero.

Las leyes de las banderas, las amenazas de inhabilitación , la persecución de las enseñas nacionales vascas, la imposición de símbolos… responden únicamente a un objetivo: son parte de la eliminación de la nación vasca en un genocidio cultural y nacional planificado. Frente a ello, como la nación vasca no va a desaparecer, en la fiesta también se mostrará en libertad.

Cuando el españolismo se revuelve y entra en rabia hace falta dignidad nacional y entereza a las presiones, sobre todo si se tiene un cargo institucional. Entereza que no han tenido algunos políticos que se dicen abertzales (¿Eh Uxue?) y que tendrían que ser ellos mismos los que aseguren la presencia de las realidades borradas, con desobediencia si hace falta. Al menos la mitad de entereza que han tenido los que arriesgando su integridad subieron al tejado o los y las que una vez más se han expuesto a la violencia policial simplemente para vivir las fiestas en libertad y sin ser negados.

Como comentaba antes, un acto de justicia y reparación de la ikurriña.

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