Muy  Bastas

Toda nuestra solidaridad y compresión a este buen hombre, ¡ánimo compañero!

Diagnostican “llegatardismo” a un hombre que no puede evitar llegar siempre tarde a las citas

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La mayoría tenemos un amigo al que siempre tenemos que andar esperando cuando quedamos para ir a cualquier lado. Da igual lo que sea o para qué sea, aunque quedemos en el mismísimo portal de su casa, bajará tarde.

Jim Dunbar es uno de esos; ha llegado tarde a los sitios durante toda su vida si que pudiera hacer nada por evitar su impuntualidad. Da igual de cuántos relojes se rodee, llega tarde a sus citas sí o sí. Por ese motivo, la vida de Jim Dunbar ha sido un caos toda su vida: ha perdido decenas de empleos, ha hecho enfadar a ligues y amigos, y sus familiares están hasta el gorro de él.

Ahora, la impuntualidad crónica de este escocés de 57 años ha sido diagnosticada como enfermedad (en una cita en el hospital a la que, por supuesto, llegó una hora tarde), un extraño trastorno que le impide llegar puntual a sus citas.

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Foto: Amio Cajander.

Esto se debe a que su cerebro es incapaz de estimar correctamente cuánto tiempo ha transcurrido desde que comienza una actividad, por tanto, aunque quiera llegar a las 17:00 a un sitio, no lo logrará, porque su cerebro no sabe calcular el tiempo de manera precisa. La enfermedad afecta a la misma parte del cerebro que el trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

No obstante, sus familiares no le creen y piensan que se trata de una más de sus excusas.

Una vida sumida en el caos absoluto

Recientemente, Jim intentó ir al cine. La sesión era a las 19:00, así que decidió darse un margen de once horas para llegar a la hora. Se levantó a las 8:15 y estuvo todo el día recordándose que debía asistir al espectáculo a las 19:00. A pesar de ello, llegó 20 minutos tarde.

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Veinte minutos no es mucho si tenemos en cuenta que una vez hizo esperar cuatro horas a un amigo para irse de vacaciones. “Quedamos en que lo recogería a medio día para irnos de viaje yllegué cuatro horas tarde. Mi amigo estaba furiosos porque perdimos el ferry que teníamos reservado”, relata para Evening Telegraph.

“En otra ocasión, otro amigo me invitó a comer y llegué más de tres horas tarde”. “Me he estado culpando toda mi vida por mi terrible impuntualidad ¿por qué no puedo llegar a tiempo a las citas? Ahora sé que es un trastorno y esto me ha aliviado mucho”.

Quién sabe, puede que ese amigo tardón que tenéis también tenga un trastorno similar.

Fuente: The Evening Telegraph.

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